Feliz Año Nuevo

Termina el año 2009 y es el momento adecuado para, como en tanto otros órdenes de la vida, hacer balance de nuestra aventura durante los últimos doce meses. Y, como en todo balance, será necesario establecer un debe y un haber que nos permita a cada uno, en lo más íntimo de nuestros razonamientos y sentimientos, determinar nuestro particular saldo emocional.

Al haber apunto sin duda el crecimiento de nuestro partido, su paulatina implantación nacional, lo optimista de las encuestas en cuanto a la intención de voto, nuestros dos flamantes nuevos diputados, la celebración de nuestro primer Congreso y, ya en clave más interna y emotiva, la alegría de haber conocido a nueva gente y haber trabajado con ilusión con todo el equipo que, desde el principio o después, se ha venido conformando con nuevas y constantes incorporaciones. Desinteresadas, ilusionadas y generosas colaboraciones que hacen que este proyecto mantenga viva la llama que lo prendió.

En el debe, no puedo evitarlo, están los compañeros que se han bajado del tren. Veo la cara de muchos de ellos y recuerdo con nostalgia tantos momentos pasados en su compañía en los dos últimos años, y tantos y tantos retos afrontados en común y dignamente batallados. Un nacimiento tan abierto y romántico como el que tuvo nuestro partido me hacía pensar desde el principio que, pasados los primeros instantes en los que todos nos sentíamos urgidos por la necesidad de hacer algo necesario e indiscutible, llegaría el día en que precisamente la peculiaridad personal de aquellos componentes iniciales podría desembocar, como así ha sido, en sentimientos de decepción que se traducirían en el abandono. Sólo los que se ilusionan pueden llegar a sentirse desilusionados. A la inmensa mayoría de ellos les estoy agradecido.

Y para hablar del futuro no puedo sino recordar el pasado: Cuando supe del nacimiento de UPyD escribí un correo a nuestra sede ofreciéndome como posible colaborador en la primera campaña electoral y como apoderado para los comicios. Inmediatamente me contestaron y, sin saber cómo, me he ido liando poco a poco en la madeja hasta el punto actual. Y lo cierto es que aún siento que las ideas, necesidades y proyectos que me animaron a emprender esta aventura siguen siendo tan válidos e imprescindibles como entonces. Por eso sigo y afronto el nuevo año con ganas de continuar dando algo de mi persona con ilusión y desinterés.

Mi ánimo y compañerismo para los que seguís. Mi recuerdo para los que se fueron. Y para todos un Feliz Año Nuevo 2.010 con mi deseo de que en él siga creciendo la semilla de lo que nos une.

Manuel Ruiz

Portavoz del C.E.C. Sierra Noroeste

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3 Respuestas a “Feliz Año Nuevo

  1. Me siento totalmente identificado con tu escrito Manuel, lo suscribo plenamente 😉

    ¡Feliz Año!

  2. ¡Feliz año!!!

  3. Gracias Manuel por tu mensaje y por tu abeto (¿qué menos se podría esperar de un abetiense?). Me identifico un poco con eso de los que teníamos ilusión y andamos un poco desilusionados, pero todo se supera.

    2o10 abrazos para todos

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