La dignidad de la gente de a pie

Lunes 11 de enero. 8 de la mañana.

Camino por las calles heladas de Collado Villalba. Apenas hay coches circulando. Las calles son pistas de hielo y sólo unos pocos atrevidos, que no tienen más remedio, circulan en coche a esa hora para ir al trabajo.

Los termómetros se acercan a los 10 grados bajo cero y aún no ha amanecido.

En la calle la gente está dispuesta a acudir a su trabajo (empeñada en ello más bien), su obligación, a pesar de todo. Caminamos en silencio, más abrigados de lo normal y sustituyendo nuestro atuendo habitual por otro que roza el disfraz. Los zapatos se han transformado en botas de montaña. Los peinados quedan aplastados por un reconfortante gorro de lana. Los guantes, de cualquier color, completan la extraña vestimenta. La respiración humeante de los transeúntes da cuenta del frío que envuelve toda la escena.

El paso de la gente es firme y decidido. “Vamos a cumplir” parecen decir con cada pisada. Y su decisión, parece compensar el efecto titubeante que produce el hielo al andar. Me cruzo con gentes venidas de otras partes de mundo, acaso de climas tropicales, que hacen cola en paradas de autobús para cumplir con su tarea. Sus sueldos, probablemente no justifican esta decisión en sus pasos. El reconocimiento a su tarea tampoco, y sin embargo…ahí están. Aguantan estoicamente el frío más intenso que jamás han sentido y su actitud se resume con la palabra dignidad.

Si el futuro dependiera únicamente de su forma de actuar. Pero, no es tan fácil. En los tiempos que corren el futuro de muchos de nosotros tiene más que ver con las decisiones que toman los que nos gobiernan que con nuestra actitud ante la vida.

Frente a esta demostración de dignidad de la gente de a pie se sitúa nuestra clase política. Resulta que, según revela la última encuesta del CIS, los políticos son percibidos por los ciudadanos como parte importante de nuestros problemas. Más problemáticos que el terrorismo o las drogas.

Frente a la gente de a pie que cumple con su tarea algunos de nuestros políticos se permiten llegar tarde al parlamento y no poder votar en él. En ocasiones, el parlamento se ha quedado casi vacío porque la sesión coincidía con (agárrense)… uno de los partidos del siglo que acontecen cada año (hablamos de fútbol, claro)

Frente a la gente de a pie que cumple todos los días, algunos de nuestros parlamentarios pueden pasar meses sin hacer ninguna aportación en el parlamento. Quizás estén demasiado ocupados con otras actividades de carácter privado que simultanean con el cargo de diputado.

David Soria

UPyD Villalba

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3 Respuestas a “La dignidad de la gente de a pie

  1. Precioso artículo, creo que todos podemos sentirnos identificados con el.

  2. Muy bueno David. Es algo indignante lo de la clase política de este país y su falta de respeto por las instituciones y lo que representan.
    Un saludo.

  3. Tan buenos vasallos merecen mejor señor. Si no, que lo diga el Cid, que sabe de esto.

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