Hemos perdido una gran oportunidad

Cada vez que recuerdo el boom inmobiliario y la época de bonanza que hemos vivido en los años previos a esta crisis no puedo dejar de pensar que hemos perdido una gran oportunidad para mejorar significativamente este país, una oportunidad para sentar unas bases sólidas para las próximas generaciones.

Teníamos todos los requisitos para poder abordar cambios profundos, estructurales, que son necesarios si queremos cambiar a mejor cómo se hacen las cosas en nuestro país. Por un lado, nuestra pertenencia a la Unión Europea nos ha dado una estabilidad y un marco de referencia del que antes nunca hemos dispuesto, hemos dejado de ver a nuestros vecinos como algo lejano e inalcanzable y hemos pasado a compararnos con ellos y a pedir servicios similares, sobre todo en cuanto a la calidad de los mismos. Además, con la entrada en el euro, hemos dispuesto de financiación casi ilimitada a un precio muy bajo, por primera vez  en nuestra historia reciente.

Todo esto se ha traducido en una gran estabilidad política, económica y social a lo largo de más de una década, proporcionando un contexto ideal para abordar esos grandes cambios, necesarios si queremos corregir algunos de los problemas que todavía tenemos en España.

En vez de abordar estos grandes cambios se ha invertido el tiempo, el esfuerzo y el dinero en construir varios millones de viviendas, a un ritmo frenético, casi un millón por año. Si pensamos en el precio medio de una de estas viviendas y en el número construido en estos años es obvio que la cantidad de recursos invertidos ha sido ingente, casi astronómica, y lo peor de todo es que ha sido una mala inversión porque ahora muchas de estas viviendas sobran. Claramente se podría haber invertido buena parte de estos recursos en otras cosas mucho más útiles y necesarias.

Otro tema al que se le ha dedicado cierto esfuerzo durante estos años, en una magnitud mucho menor, ha sido el de las energías  renovables. Es una apuesta positiva porque España no tiene petróleo ni gas natural mientras sí tenemos mucho sol y viento. La idea era reducir nuestra dependencia energética del exterior y de paso crear puestos de trabajo y mejorar nuestra tecnología y competitividad en un sector tan crítico como el de la energía. Aunque la apuesta ha salido bien con la energía eólica no se puede decir lo mismo de la energía solar fotovoltaica, ya que las primas han sido tan altas que ha habido un autentico boom de huertos solares y se han tenido que reducir drásticamente dichas primas, con el riesgo ahora de que las empresas y los puestos de trabajo creados con tanto esfuerzo mueran, literalmente, de éxito.

Todos los otros grandes temas que deberían haberse abordado durante estos años de bonanza siguen en “reposo”, igual o peor de lo que ya estaban. Estoy pensando principalmente:

  • En la educación, somos de los peores de Europa y es algo crítico para el futuro de las nuevas generaciones
  • En la justicia, tan lenta que ya no puede ser justa
  • En el I+D+i, casi inexistente en España cuando es un factor crucial para la competitividad de un país
  • En el modelo territorial, que sigue sin cerrarse mientras los nacionalistas están chantajeando constantemente al gobierno central de turno
  • En la administración, muy lenta y burocrática
  • En la energía, problema que ha sido sólo parcialmente abordado
  • En el modelo productivo, basado en pagar sueldos cada vez más bajos en vez de aumentar la productividad a través de la formación y la investigación.

Los últimos responsables de no haber aprovechado bien esta buena  oportunidad son nuestros políticos, mal preparados e incapaces de gobernar pensando en el bien común en vez de pensar siempre en su propio beneficio. Incluyo tanto al PP como al PSOE porque los dos ha gobernado durante estos años, 8 años el PP y 7 el PSOE, y los dos han hecho lo mismo,  alimentar la burbuja inmobiliaria, que creaba mucha riqueza y puestos de trabajo aunque fuese a corto plazo, en vez de afrontar los problemas reales del país. Una buena muestra de la oportunidad perdida ha sido que las grandes empresas del país, que sí han sabido aprovecharla, han cambiado radicalmente a lo largo de estos años. Han pasado de ser grandes a nivel nacional a ser grandes a nivel internacional, empresas como Teléfonica, Santander, Iberdrola o Inditex (Zara). Si los políticos hubiesen sabido hacer su trabajo, el cambio a nivel de país podría haber sido similar.

Ahora, con la crisis, todos los problemas que arrastrábamos se han hecho más visibles e incluso algunos se han agravado Lo que nos dice el sentido común es que no deberíamos confiar de nuevo en los políticos que nos han metido en esta crisis, ni en los del PP ni en los del PSOE, ya que se ve que son incapaces de sacarnos de ella. Nos hace falta cuanto antes un cambio serio si no queremos que nos lleven a la ruina, que es lo que alguno incluso parece desear, aunque sólo sea para así derrotar al otro en las elecciones y subir al poder. Y este cambio sólo puede ser UPyD, la única alternativa que de verdad se plantea abordar todos estos problemas para solucionarlos de una vez por todas.

Antonio García Dopico

Coordinador de UPyD Collado Villalba

Anuncios

2 Respuestas a “Hemos perdido una gran oportunidad

  1. Totalmente de acuerdo contigo Antonio. Seguiré esta página. Saludos,
    http://tutambienerespolitico.blogspot.com/

  2. Magnífica síntesis de la situación española actual y de cómo hemos llegado a ella. Felicidades.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s